Godzilla y Kong: El nuevo imperio
Cuando se estrenó hace 10 años la primera película del ahora denominada Monsterverse, la 'Godzilla' de Gareth Edwards, nos encontramos ante una propuesta en la que los sentimientos y las relaciones humanas se comían todo el protagonismo mientras el monstruo, el supuesto rey de la función, aparecía de vez en cuando, a cuentagotas, como si los guionistas se acordaran de él de repente mientras estaban a otras cosas.
Todo cambió en la siguiente entrega, 'Kong: La Isla Calavera' (2017), en la que Jordan Vogt-Roberts se entregó al cine de aventuras más puro y juguetón, con una amplia galería de monstruos de los que huir y un Kong que Hacía gala de su estatus, reivindicándose como el auténtico 'Rey' del filme. Desde entonces, el camino ha estado claro: más monstruos, más aventura, más acción y... menos personas. La audiencia de la franquicia paga su entrada para ver a criaturas gigantes peleándose entre sí de manera salvaje, lo demás estorba. Y 'Godzilla y Kong: El nuevo imperio' es la que mejor ha entendido el mensaje.onomías en desarrollo donde la desigualdad es relativamente alta.
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